Smith River frente al Pacífico

Smith River.

Smith River es literalmente el último pueblo de la costa norte de California antes de entrar en el estado de Oregón. 

Con una población que no alcanza el millar de habitantes, esta junto a la desembocadura del río del mismo nombre, Smith River, y es el borde norte del denominado Smith River National Recreation Area.

Además aquí se encuentran la sede de los nativos americanos Tolowa Dee-ni Nation.

A pesar de su clima extremadamente húmedo y no numerosas nieblas, debido a la cercanía al Pacífico, es lugar que nos permite acceder al muchos de los atractivos naturales de la costa norte de California y sur de Oregon.

Al sur encontramos una extensa zona de dunas en las Tolowa Dunes State Park y el Smith River.

Al este bosques de enormes redwoods en Jedediah Smith Redwoods State Park.

Al norte ya en Oregón el Samuel Boardman State Scenic Corridor con una espectaculares vistas de los acantilados al Pacífico.

Al oeste y como no podía ser de otra forma el Océano Pacífico.

Vista de las cabañas desde la playa.

White Rock Resort.

En nuestro caso, lo más importante del Smith River, junto con su ubicación privilegiada es este resort, White Rock Resort.

Más que resort es realmente un conjunto de una docena de cabañas situadas al borde de uno de los acantilados que dan al Pacífico a la playa llamada Pelican State Beach.

El Resort realmente no ofrece ninguna otra zona comunal, más que el hecho de mantener estas cabañas, muchas de las cuales tiene su propietario.

Vistas desde el interior de una de las cabañas. La decoración muy marinera.


El oceano y la vida marítima son una constante en la decoración de las cabañas.


Típico de las costa del Pacífico, los faros.


Incluso en verano por la noche refresca bastante debido a la brisa del Pacífico.


Cenando con un paisaje excepcional.

Las cabañas vienen a tener de una a dos habitaciones, aunque la segunda suele estar en un segundo piso al cual se acceder por una escalera de mano y tiene un tamaño menor.

Todas están equipadas con cocina complete, una terraza con vistas inmejorables y un jacuzzi en la terraza, el cual supone, la verdad sea dicha, lo más atractivo de ellas.

Para un fin de semana no tenemos que ir mucho más lejos que simplemente bajar a la playa y disfrutar de la arena, el agua y cuando las nubes lo permiten, el sol.


En una de nuestras estancias tuvimos la suerte de encadenar varios días seguidos sin nubes y sol radiante.


Aprovechar la baja marea para contemplar un espectáculo de vida marina.


Ni una, ni dos, ni tres, la cantidad de estrellas de mar que podemos encontrar en la  bajamar.

La construcción y decoración de todas ellas esta ambientada en el tema marítimo y  la verdad es que es el perfecto lugar para escapar del bullicio de la ciudad y tener unos días románticos con tu media naranja.

Aunque habitualmente la mayoría de las cabañas se encuentren ocupadas, sobre todo los fines de semana, la gente que acude aquí es fundamentalmente para escapar del bullicio y el estrés que vivimos a diario, para poder respirar aire fresco y tranquilidad.

Paz y mucha tranquilidad con vistas privilegiadas, incluso cuando el día esta nublado.


Vistas de la playa desde lo alto del acantilado en donde están las cabañas.


Con sol todo cambia.


Desayuno con una vista diamante.


Disfrutando de la playa.

Anocheceres.

Uno de los puntos fuertes de esta ubicación son los atardeceres, pues todas las cabañas están orientadas al oeste y con vistas al mar. 

Cuando podemos disfrutar de un atardecer sin nubes, es un autentico espectáculo, sobre todo para los amantes de la fotografía.

Cuando las nubes lo permiten, los anocheceres son espectaculares.


Es una placer para el fotógrado.


Cena al atardecer, con una manta para protegernos del frío, que aun en verano, refresca a estas hora.


Llega la noche.


Disfrutar de un digestivo después de cenar en el jacuzzi con vistas al anochecer la mejor manera de acabar el día.


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