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Calles de New York, 1992



Calles de New York.

Si el frío del invierno o el calor del verano lo permiten, simplemente pasear por New York es una de las mejores, y quizás más económicas, actividades para el turista en la ciudad. 

Lo curioso de pasear por New York son los diferentes ambientes que uno puede encontrar de un barrio a otro, o simplemente de una Avenue a una Street. 

¿A qué viene eso de Avenida y Calle? 

Bien, la cuestión es que la mayor parte de Manhattan esta diseñada con avenidas corriendo longitudinalmente en su parte más alargada, norte a sur, y calles de lado a lado, este a oeste, lo cual hace muy fácil orientarse en la ciudad. 

Las calles empiezan al sur de Lower Manhattan y su número va en ascenso según se avanza al norte en la isla. 

De la misma manera las avenidas comienzan en el lado este y se incrementa su numero hacia el Oeste. 

Broadway.

¿Qué se puede encontrar a lo largo de la ciudad? 

Prácticamente de todo. Algo que desgraciadamente es más que fácil de encontrar son homeless, los sin techo o casa, principalmente en las calles entre avenidas y su número aumenta cuanto más al norte y el oeste de la isla. 

En alguno de nuestros paseos era habitual encontrarlos envueltos en cajas de cartón intentándose protegerse del frio invierno, incluso vimos a uno acurrucado dentro del motor de una camioneta abandonada, realmente no la imagen a dar de una ciudad post-moderna en el siglo XX.  

Por supuesto el ambiente es completamente distinto cuando se entra en la Quinta Avenida con todas las tiendas de lujo, hoteles, coches deportivos y la gente con abrigos de pieles y cienes de caniches on-lease. 







Otra de las más conocidas avenidas es la Avenida del Parque o Park Avenue, antes llamada la Cuarta Avenida. Junto con la Quinta y Madison Avenue comprenden las calles más caras no solo de la ciudad sino del país y casi del mundo mundial. 

No es raro encontrarse tiendas en donde solamente es posible visitarlas con cita previa, y después de la cual es prácticamente obligatoria hacer una compra, si es que se desea volver, claro. 

No hay ni que decir que estas no son los lugares más baratos o recomendables para comprar chucherias de turista. 

Sito casi en el centro geométrico de Manhattan se encuentra Central Park, el principal y por que no decirlo prácticamente único pulmón de la isla. 

Central Park.

El parque se encuentra localizado entre la Quinta y la Octava avenida y las calles 110 y 59, y se considera que los edificios colindantes alcanzan los precios más altos de la ciudad. 

Además la vista desde el centro del parque con todos los rascacielos a su alrededor, bueno fundamentalmente al sur, es realmente espectacular. 

Central Park es conocido como lugar de descanso en los soleados días de verano de los neoyorquinos, donde no es raro verlos con sus mantas de cuadros y bolsos de picnic en los días estivales. 

Ademas es usado cada día por miles de personas para distintas actividades deportivas, principalmente jogging, por supuesto. 

Columbus Square.


Hotel Plaza en Columbus Square.

En cualquier caso no quita que durante las noches sea una de las zonas más peligrosas de New York, en donde el acceso esta limitado en muchas áreas en orden de evitar problemas de seguridad. 

Al norte de Central Park se encuentra el barrio de Harlem, sin duda uno de los más conocidos de la ciudad. 

Históricamente Harlem ha sido principalmente un barrio de población afro-americana, lo cual no es del todo cierto. 

A principios de los noventa la ciudad de New York no atravesaba uno de sus momentos de seguridad ciudadana mejores en su historia, así que se nos recomendó intentar evitar a ser posible ciertas áreas conflictivas en Harlem o en Brooklyn. 




Lo más probable, por no decir seguro, es que eso es lo que se suele decir a todo turista para que se embarque en los cientos de tour organizados por la ciudad, que permiten un acceso seguro a distintas zonas de la ciudad. 

Y como en aquel entonces nuestro nivel aventurero se limitaba a pardillo de primera división, pues caímos en la trampa, como no, y reservamos uno de esos tour. 

Aunque parezca extraño, el tour no estuvo nada mal, lo hicimos en el primer día, con lo cual pudimos recorrer en unas horas gran parte de la ciudad, lo que nos sirvió para organizar las actividades durante el resto de la semana, y cumplió con creces a la hora de proveernos con información y curiosidades acerca de muchas de las zonas de la ciudad.

Una de las zonas que recorría el tour era el norte de Manhattan, Harlem. Se nos explico que en el sur del barrio la población mayoritaria es de origen hispano, puertorriqueños principalmente, mientras que la zona más norte es de población afro-americana fundamentalmente. 

En aquella época en España todavía no estábamos acostumbrados a la riqueza y mezcolanza cultural que tenemos hoy en día, y recorrer esas calles de New York con tantas razas, culturas y credos, era algo realmente que nos impresionó positivamente.

Otros detalles más lamentables era que buena parte del barrio parecía haber sufrido los efectos devastadores de una guerra nuclear. 

Manzanas enteras con edificios destruidos o prácticamente a punto de desplomarse o simplemente con todas sus ventanas y puertas cegadas.

Manzanas y manzanas de edificios medio derruidos o en un estado lamentable.

Según parece no era difícil comprar alguno de esos edificios por el pírrico precio de 1 dólar. 

¿Por qué ese precio? ¿Por qué nadie los compraba? 

El problema era que el nuevo dueño tenía que hacerse cargo de todas las obras de reforma, mantenimiento y poner el edificio bajo los mínimos de sanidad y seguridad, impuestos por el ayuntamiento, y en muchos casos esos gastos eran tan altos que no merecía la pena la inversión de 1 dólar inicial en ellos. 



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