Estatua de la Libertad.
Me imagino que os preguntareis que pinta una francesa a la entrada del puerto de New York, solamente cubierta por una túnica. Buena cuestión.
La Estatua de la Libertad fue un regalo de los franceses en 1886 con motivo del centenario de la firma de la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos de América.
Y a pesar de los empire states, central parks o puentes de brooklyn, la Estatua de la Libertad es el elemento que más caracteriza y simboliza a la ciudad que nunca duerme, el autentica alma mater de la ciudad, y si no que se lo digan a los Cazafantasmas 2 cuando acude al rescate de la ciudad, o en El Planeta de los Simios, cuando Charlton Heston por fin se cosca que los monos han conquistado la Tierra.
La estatua casi ni llega a los 50 metros, pero desde la base del pedestal se alza hasta casi los 100 metros de altura.
En cualquier otra ciudad del mundo destacaría con mucho del resto de los edificios, pero después de darse una vuelta por Manhattan, no es que ofrezca una impresión de excesiva altura, lo cual es un efecto relativo, por que alta si que es.
| Esperando la cola para subir a la Estatua de la Libertad. |
| Desde la base de la Estatua de la Libertad. |
La estatua se encuentra en la llamada Isla de Libertad, y durante más de cien años ha sido la primera imagen que tenían del nuevo continente los inmigrantes que hacían su entrada en barco en el puerto de New York, y que en cierta manera representaba el símbolo de libertad y oportunidad de alcanza la gloria, la fama o el dinero en el continente americano.
La visita a la estatua empieza en el Battery Park, al sur de Manhattan, en donde se puede coger el ferry que te llevara hasta la isla.
El día en que cogimos dicho barco, fue uno de los más fríos de la semana que estuvimos en New York. Mas que nublado y con abundante agua-nieve, el paseo en barco por el puerto fue casi como un viaje a la Antártida.
| Mucho, pero que mucho frío en el barco que te lleva a la Isla de la Libertad. |
| El barco da una vuelta a la Isla de la Libertad, en donde podemos disfrutar de algunas de la mejores vistas de la estatua y Manhattan, mucho mejor sin niebla. |
El barco suele dar una vuelta alrededor de la isla para que los visitantes puedan tener una vista de la estatua desde todos los ángulos.
La Isla de la Libertad no ofrece muchas más atracciones a parte de la estatua en sí. Hay un paseo que va desde el embarcadero hasta la base de la estatua, en donde se encuentra el consabido museo de la Estatua de la Libertad.
Allí se puede encontrar toda la información acerca de la estatua, como fue construida y transportada, de las replicas que se encuentran en Francia y demás historias y anécdotas de los mas de 100 años de historia de la francesita de piedra.
| Dentro del museo con una réplica de la cara de la estatua. |
| En el museo, esta vez con una réplica de la antorcha. |
Una vez concluida la visita y si hay ganas y piernas, se puede hacer cola para subir la estatua. La subida es bastante penosa, no por lo larga, si no por lo tediosa.
La mayor parte de la subida se hace en una escalera de caracol la cual tiende a estrecharse más y más, así que es una de las pocas oportunidades donde no ser alto tiene sus ventajas.
Ademas la subida suele estar atestada de gente, lo cual hace que se ralentice aun mas.
| La subida es un poco penosa, en un día despejado, la vista merece la pena, en nuestro caso, fue la experiencia de esperar mucho en una escalera básicamente. |
La cumbre de la escalera esta en la cabeza de la estatua, justo a la altura de la corona, en donde un diminuto pasillo permite acceder a las ventanas que dan vista al exterior.
Lo malo es que las ventanas son diminutas y estaban completamente empañadas y empapadas por la lluvia que estaba cayendo, así que no fue precisamente una de las excursiones más excitante del viaje ni con mucho.
Me imagino que con otras condiciones meteorológicas la impresión seria distinta.
| Las vistas no dan más de sí con un día tan nublado. |
Isla de Ellis.
La Isla de Ellis es otra de las principales atracciones de la ciudad, pero quizás de las más desconocidas también.
No mucha gente que visita New York accede a ella, quizás por desconocimiento de su historia, quizás por que no le den importancia al museo que aloja.
| Edificio principal de la isla de Ellis. |
Nuestro caso fue mitad casualidad, mitad interés. Dado que el día que visitábamos la Estatua de la Libertad estaba de lo mas perro y lluvioso, y que el médico del grupo conocía la importancia histórica de la isla, decidimos tomar el ferry que salía de la Isla de la Libertad hasta la Isla de Ellis antes de regresar a Battery Park.
La Isla de Ellis fue durante más de 50 años, hasta mediados del siglo pasado, el punto de entrada de todos los inmigrantes que llegaban a America por barco.
En su edificio principal, hoy en día convertida en museo y parte del Monumento Nacional de la Estatua de la Libertad, se hacinaban los miles de personas llegadas principalmente de Europa en orden de conseguir el permiso de entrada al país.
| Material médico usado para la pruebas a los inmigrantes. |
Oficiales de inmigración no solo procedían a tomar todos los datos personales, familiares... de los recién llegados, sino que estos tenían que pasar un examen médico para poder acceder a la ciudad y al país.
Hoy en día todavía se puede ver el distinto instrumental médico usado para los reconocimientos y en que condiciones se realizaban, y la verdad es que causa escalofríos el pensar lo que tenía que pasar esa pobre gente antes de poder acceder al sueño de riqueza y prosperidad, que solo unos pocos de ellos lograrían alcanzar.
| Esperando para coger el barco de vuelta desde la Isla Ellis a Manhattan. |
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